Musas en el Jardín

Me complace mucho comunicarles la próxima apertura de la Exposición “Musas en el Jardín” de la cual soy organizador y curador.
Talentosos y singulares artistas locales nos hemos reunido para exponer en el Jardín Botánico de la Ciudad de Buenos Aires inaugurado en el año 1898. Puntualmente en el edificio historio que hizo construir Carlos Thays y que hoy luce en todo su esplendor. Desde 1996 es Monumento Histórico Nacional por decreto N° 366 del Poder Ejecutivo Nacional.
En su planta baja estarán expuestos 22 obras en mosaico y sus 22 respectivos proyectos ilustrados, pintados, dibujados, etc. podrá apreciarse entonces, cómo fue esa idea y como terminó convirtiéndose en una expresión Musiva. Variados materiales, diversas técnicas y mucho talento. En total 44 obras de formato mediano. Los concurrentes si están interesados deben saber que las obras están a la venta, para lo cual deben contactar por mail al artista por la obra elegida.
El día de la inauguración, el 8 de Abril a las 12 hs. nos encontramos todos, artistas, alumnos, amigos, familia, entre brindis y chipás haremos un trabajito en mosaico, simple pero importante para compartir. Cabe aclarar que la Expo estará habilitada desde el sábado 1 de abril, varios colegas estaremos desarrollando esa primera semana una obra que tengamos en carpeta, algunos por la mañana y otros por la tarde, de esta manera se interactuará con los visitantes, especialmente colegios que visitan el Jardín y público en general.
Aquí comparto con la comunidad del mosaico el hermoso prólogo que antecede nuestro catálogo “Musas en el Jardín” ( Mosaico+Naturaleza). Estas palabras fueron escritas por dos queridos colegas, Lorena Faiad y Gaston Cortés, ellos supieron expresar con justeza la idea rectora que se aprecia en esta exposición en el Jardín Botánico.
Ante la convocatoria para el ejercicio del antiguo oficio del mosaico, este grupo de plásticos, docentes y principalmente cultores de lo mismo, se entregan a las “musas” (1) y presentan este recorrido.
El lenguaje musivo, rígido en su apreciación, desata un panorama muy variado en el conjunto.
La homologación del formato libera la idea y por lo tanto las elecciones de cada uno en su obra se hacen más notorias.
La rigurosidad del pequeño formato aclara la lectura y limpia la muestra de distracciones, como en las líneas de un texto.
Y así como si fueran ventanas, el ritmo lineal, ubicará al espectador enfrente de cada sensibilidad y despliegue técnico.
Hay una presencia basal. La inclusión del boceto. A modo de recorrido paralelo, no solo muestra el origen de lo que estamos viendo perpetuado ya en el mosaico, sino también las posibilidades descartadas y otras cosas que nos atraen a un vouyerismo en que se presume de forma más notoria el embrión mismo de la obra.
El boceto sobre papel, consorte proyectual, recrea lo que ve y lo que pudo haber sido también.
Y en el juego de opciones surgió la muestra. Un reto al tiempo, lo que es y lo que no. Lo efímero y su relación con el descarte, enmarcan la perpetuidad de una de las disciplinas representativas más antiguas de occidente.
Hay musas por doquier y están en el jardín…
Cortés-Faiad 
(1) La palabra mosaico deriva etimológicamente de Musa (opus musivum).
En italiano de hecho la palabra Musaico se dice a veces, aunque Mosaico es mucho más común y parece haberse originado en tiempos romanos.
Ferdinando Rossi “Mosaics” Praeger Publishers, inc 1970 NYC